Viajar en bicicleta - sin excusas

¿Les pasó alguna vez de querer hacer algo como, por ejemplo, viajar y decir “no tengo plata” para hacerlo? Yo siempre lo decía: quiero viajar, quiero conocer el mundo, quiero hacer esto de una manera barata, etc; etc; etc…. Pero aun así nunca me animaba a hacerlo. A salir y a cumplir mi sueño sin trabarme por simples excusas.

Por que si, es una excusa. Así lo termine entendiendo. Era un miedo a algo desconocido que simplemente no me animaba a hacer, porque quieras o no, de alguna manera se podía lograr…solo había que romper ese molde y ver más allá. O más acá.

Así surge este maravilloso viaje que me cambió la vida. Viajar en bicicleta. Y aunque aun no logro deducir del todo cómo apareció esta idea, creo que tuvo mucho que ver este trabajo interno que hice, de dejar que el miedo me paralizara con excusas; y empezar a ver, como primer paso, con que cosas contaba que me podían ayudar a viajar.

Y ahí aparece la bicicleta. Un medio de transporte que lo pensé como algo que ya tenía a mi alcance, que era barato para viajar y que me permitiría poder llevarme a donde yo quisiera.

Con dudas y con miedo, empecé a meterme más en el mundo de los que viajaban de esa forma. A buscar opciones, a saber que necesitaría, a conocer de qué manera se armaban sus viajes y cómo se financiaban. Un mundo de viajeros totalmente nuevo para mi, pero que terminó por interesarme cada vez más.

Al principio dude si realmente la bici que tenía, que es bastante vieja, me iba a servir, o si necesitaba una nueva. Pero a su vez tampoco tenía tanta plata. Quería hacerlo y dudaba, y me volvía a aparecer esas excusas, que ahora ya podía reconocer, así que no deje que me pararan.

Todo se fue dando, y aparecieron amigos cercanos que ya habían hecho estas experiencias y me contaban y aconsejaban. Hasta me prestaron alforjas para poder salir sin excusas.

Aunque siempre hay cosas técnicas (de equipo sobre todo) que pueden ayudarnos a que nuestras experiencias se hagan más fáciles o que sean diferentes, si no contamos con los recursos para conseguirlas, siempre, SIEMPRE, podemos solucionarlo de otra forma.  No hay que dejar que eso nos impida salir.

Imaginen, mi bicicleta (bah, de mi papa)  tenia mas de 15 años, con suerte algunos cambios, yo apenas la usaba y mis conocimientos de mecánica solo eran básicos: sabía arreglar alguna pinchadura y cambiar las cubiertas. Sin otro entrenamiento previo, simplemente mis ganas como motor, no podía echarme atrás. La bicicleta me llevaría a donde yo quisiera.

Así empezó todo

Y fue un amor a primera pedaleada.

Comenzamos el viaje con una amiga, que también estaba igual que yo en conocimientos y entrenamiento. Poco o ninguno. De hecho ella se compró una bicicleta en menos de un mes, antes de salir.

Pero nada nos detuvo. Esta vez contábamos con lo suficiente para hacerlo. Y nos apoyamos mutuamente en cada momento necesario.

Viajamos juntas un par de kilómetros. Aprendimos del camino y de las personas que nos ayudaron cuando tuvimos problemas que no podíamos solucionar. En cada kilómetro y experiencia, todo nos hacía entender cada vez más, que solo veníamos poniendo excusas a todo, por creer que el desconocimiento de lo que nos podía pasar, nos iba a limitar.

Cuando empecé mi parte del viaje sola, y aun cuando estuvimos juntas, tuvimos nuestros problemas mecánicos, en los que siempre nos ayudó alguien. Nos faltó la comida, las energías y la plata, pero aun así seguimos, y alguien aparecía en el camino.

Entendimos que los tiempos son diferentes y que cada uno puede y decide hacer lo que quiere. Pedalear más rápido, parar a descansar, pedalear una subida mientras cantas, o simplemente bajarse de la bicicleta para empujarla y llegar a la cima igual. Eso es lo que cada uno quiere que sea y nos enseña a no juzgarnos con comparaciones de lo que hace el otro. La bicicleta la manejas vos y cada pedaleada es conectar tu cuerpo y tu mente con ella.

Todo eso y más, fueron aprendizajes, fueron miedos desterrados, fueron dudas solventadas, fueron empujones para saber que lo que estábamos haciendo era aun más posible de lo que nos imaginamos, hasta con menos cosas de las que creiamos que ibamos a necesitar. 

Pero no es una posibilidad que aparece de la nada, es esa posibilidad que nos damos con nosotras/os mismas/os, de conocer lo que podemos hacer  y aprender más de ello. De que adentrarse a veces en lo desconocido puede ser que nos de mas cosas de las que tenemos y no sabíamos.

Viajar en bicicleta me cambió la vida. Me hizo reencontrarme conmigo y me dejó entender de lo que soy capaz.

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